¡Salgan a servir al rincón más alejado de la Patria! Esa era una de las frases que a los profesores en la década de los 70 les encomendaban al iniciar su servicio profesional docente, Yolanda Hernández Uresti, profesora de nivel primaria, sirvió al magisterio potosino por más de 30 años.
“Lo más satisfactorio de ser profesor, es ver la cara de un niño y el fruto que le deja como conocimiento, para que en un futuro pueda salir adelante; nosotros le brindamos las armas que van a mostrar ante la vida”, expresó.
Los inicios de la profesora Yolanda, fueron en la capital Potosina, en el Colegio Minerva, posteriormente su servicio lo realizó en el colegio Miguel de la Mora, que era una extensión del colegio Minerva, luego obtuvo plaza federal, para trabajar en el interior del Estado.
Fue la zona escolar número 27 perteneciente a Villa de la Paz, la que recibió a la profesora Yolanda; con los brazos abiertos, ahí pasó varios años dando cátedra a decenas de alumnos, posteriormente continuó sus servicios en el municipio de Villa de Guadalupe, en la comunidad de el Pozo de Santa Isabel, una de las comunidades más alejadas, ahí obtuvo el grado de directora, posteriormente paso a la comunidad de Morelos de Villa de Guadalupe, al correr de los años, llegó a la zona número 38 de primaria, donde estuvo en la Escuela Benemérito de las Américas, según nos relata con lágrimas en los ojos fue ahí donde paso los mejores años de su vida, rodeada de 21 compañeros y grandes alumnos, que ahora la mayoría los ve formados como grandes profesionistas, lo cual le enorgullece.
Al pasar de los años fue designada a la supervisión escolar, donde fungió como auxiliar en la docencia, como compañera en el caminar de los profesores para seguir mejorando las técnicas docentes.
Hasta que en el 2001 estando como representante en la capital del estado de la zona escolar 138, luego de asistir a diversas actividades de matemáticas a nivel nacional representando a San Luis Potosí, la profesora Yolanda Hernández Uresti, fue propuesta para representar a México en Cuba, dentro de los trabajos de valoración de la materia de matemáticas, donde intercambiaría diferentes puntos de vista y conocimientos con profesores de otros países, sin embargo un derrame cerebral impidió que ella asistiera.
Ya para el año 2003 le llegó la jubilación, para ella es difícil recordar tantos momentos, sin embargo guarda lo más preciado en su corazón que es el poder haber formado, hombres y mujeres de bien para la sociedad.
Dentro de sus palabras sabias, la profesora Yolanda, explica que la vida individual ya no cabe ni debe de caber en el ser humano, siempre debe de ser comunitaria y compartida, para que aquello que aprendimos en su momento sirva para mejorar las generaciones, ya que si van en detrimento de todo, el ser humano puede ser más débil y una mente débil es una mente perdida.
Aprovechó para comentar como anteriormente, tristemente veía como los alumnos usaban pequeñas drogas como el resistol entre otras, substancias que quitaban el hambre de la vida tanto física como mentalmente, eso lo vimos tristemente, tratamos de interactuar, y asistimos con gusto a todas las misiones educativas, para mejorar la calidad humana, lo cual es satisfactorio, porque vemos hombres y mujeres de bien en la actualidad.
Sin embargo ahora las drogas y el mundo cibernético, están dañando a los jóvenes, los maestros están actuando con tibieza, por ello aprovecho este día del maestro para hacer un momento de reflexión e invitó a los maestros a salvar a los niños y jóvenes, de todos los problemas que aquejan a la educación.
“Nadie nos va a matar, ni a quitar del camino para combatir este problema, recordemos que al iniciar esta noble profesión de ser maestros, nos inculcaron servir para hacer el bien, mediante la educación”, concluyó Hernández Uresti.
El Imparcial de Matehuala Noticias