Por Ángel Fabián Álvarez
Un líder no es aquel que se hace, más bien es aquel que nace con una característica muy especial y Edgar Morales Pérez tenía ese don que un día Dios le regaló, un don que lo hacía ser una persona especial, entusiasta, alegre, trabajadora y que quería hacer de Matehuala, una ciudad de cambio y prosperidad.
30 de los 60 días de campaña le bastaron para ganarse la simpatía y el cariño de los Matehualenses, con el paso de los días, poco a poco la gente se convencía y por fin se llegaba el día de las elecciones; emocionado con una mirada segura pero a la vez nerviosa, Edgar Morales, como la gente lo conocía, se dirigió a emitir su voto.
Matehuala ya sabía que él sería el ganador, se sentía en el aire y con el pasar de las horas, cada uno de sus familiares, amigos, compañeros de partido y colaboradores más cercanos a él decían, “Edgar ¡ya ganamos!”.
Y así fue, el primero de julio del 2012, en punto de las ocho y media de la noche, iniciaron los festejos: la ciudad de las Camelias tenía un ganador y era el ingeniero Edgar Morales Pérez, quien sin duda hizo lo que nadie se imaginaba, ganarle a Goyo Maldonado, un candidato fuerte y con experiencia, pero gracias a la simpatía, el trabajo y entusiasmo del candidato priista, se logró ganar la contienda y vencer lo que parecía imposible, quitar al PAN del gobierno municipal.
Ahí en su casa de campaña Edgar lucía feliz junto a su esposa, hijos, familiares, amigos, simpatizantes, integrantes del partido, colaboradores y un mundo de gente, que creyó en el proyecto; cerca de la medianoche, salieron a las calles a disfrutar del triunfo que consiguió después de 60 días de campaña.
El candidato electo tuvo que esperar varios días y fue hasta el miércoles cuatro de Julio, cuando cerca de las ocho de la noche, el Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (CEEPAC), hizo entrega del acta de mayoría, lo que ahora si le daba legitimidad al triunfo que se había conseguido el pasado primero de julio.
39 días transcurrieron donde el candidato electo salía a las calles, agradecía el apoyo de su gente, demostrando su amabilidad y sencillez que lo caracterizaban.
Edgar Morales nunca perdió el piso a pesar de la victoria, el seguía siendo el mismo, convivía con sus amigos, regalaba una sonrisa y decía “ahora a lo que sigue, a trabajar y a cumplir los compromisos que hice con mi gente durante la campaña”, añadiendo, “solo espero el primero de octubre para empezar a laborar arduamente y hacer de mi Matehuala, una ciudad de cambio y prosperidad”.
Pero quién se iba a imaginar que después de 39 días de haber recibido su constancia de mayoría, Edgar Morales perdiera la vida.
¡Y si!, lamentablemente así fue, de una manera cruel y despiadada, le arrebataron la vida a él y a su más cercano colaborador y amigo, el ingeniero Juan Francisco Hernández Colunga; fue cerca de las dos y media de la mañana del domingo 12 de Agosto, cuando el destino acompañado de la inseguridad que se vive en este país, le arrebataron la vida a dos personajes muy significativos para Matehuala, dejando una herida muy profunda, que nada ni nadie la borrará.
Matehuala estaba de luto, perdía por primera vez a un presidente municipal a causa de la violencia e inseguridad, la ciudad se tornó en completa calma, nadie sabía lo que pasaba, todo era como un sueño del que muchos decían, “pronto iremos a despertar y esto no será verdad”, pero lamentablemente no fue así: Edgar Morales había fallecido y junto a él su más cercano colaborador y amigo, el ingeniero Colunga, como todos lo conocían.
Con el pasar de la horas la ciudadanía Matehualense asombrada, no daba crédito a lo sucedido, medios de comunicación locales, estatales, nacionales y del extranjero, daban a conocer tan lamentable suceso.
Familiares, amigos, compañeros del partido y una multitud de personas empezaron a darse cita en el panteón Jardines de la Luz, para acompañar en su última morada al padre, amigo, compañero, al ser humano noble y sincero como lo fue en vida Edgar Morales Pérez, quien un día con sus ideales hizo que Matehuala, se ilusionara pensando en un cambio de verdad.
Al sonar del mariachi, se abrían las puertas del cielo, el creador estaba esperando a un hombre cabal y sincero, entre murmullos y llantos, familiares y amigos lo despedían, solo se adelantó un paso para esperarnos en la gloria divina.
Han pasado ya cinco años de estos asesinatos, los cuales parece que quedarán impunes como tantos otros crímenes cometidos en el Altiplano Potosino.
Descansen en Paz Edgar Morales Pérez y Juan Francisco Hernández Colunga.



El Imparcial de Matehuala Noticias