lunes 28 septiembre 2020

LA MADRE NANCY; UNA RELIGIOSA ERMITAÑA

La Madre Nancy, quien hace ya 20 años llegó a establecerse en lo alto de la Sierra de Catorce, es una religiosa ermitaña que vive actualmente en la comunidad de El Pastor, a unos 3 mil metros de altura; el acceso es algo difícil ya que el camino sólo es para vehículos de doble tracción o las tan famosas «willys». 

La religiosa Nancy nos recibió amablemente en su casa, -ella siempre tiene una sonrisa para todo aquel que la visita-, quien de manera breve contó cómo llegó a esta parte tan agreste del Estado, y como poco a poco se fue convenciendo que su vida era en la Sierra: «Fue un llamado que Dios me hizo, vengo del Monasterio de Ciudad Hidalgo, Michoacán, el Viernes Santo del 2016 cumplo 20 años, inicialmente el Obispo Arturo Szymanski me mandó a la comunidad de Alamarito, donde estuve viviendo aproximadamente cinco años». 

Agregó que al llegar vivió cosas muy fuertes; «sufrí el hambre, fue cuando dije me voy o me pongo a trabajar, pero ya traía un ideal de esta vida, por lo que pedí a Jesús fuerza y confianza para salir adelante, vi que había barro e hice artesanías, que fue con lo que empecé a sostenerme económicamente».   

Comentó que años más tarde tuvo la compañía de la hermana Tere, quien duró seis años con ella; «vivíamos las dos juntas cuando llegó una chica de retiro una semana, vio que estábamos bien carentes y nos regaló una chiva, con esa tuvimos la idea de criar ganado». 

En una amena charla la Madre Nancy siguió contando que después buscó un área donde habita actualmente en la comunidad de El Pastor, donde vive con sus animalitos: cabras, guajolotes sin faltar sus inseparables canes, ahí tiene una pequeña capilla, sus corrales, un estanque que en vida le ayudó a construir «Rito» Segovia, así como dos pequeños cuartos que en ese entonces le hizo Fernando Toranzo, cuando fungía como Gobernador de San Luis Potosí, ya que al inicio llegó a vivir en cuevas, minas y alguna pequeña casa construida de piedra, lodo y lámina.  

 «Mi vida es de oración y trabajo, la oración es desde que se levanta uno hasta que anochece, tengo cabras, ordeño, hago quesos, tengo gallinas, vendo huevo, vendo gallinas, me dedico a la crianza de perros, genero dinero de aquí, de allá, me pongo a tejer bufandas, a todo le hago, todo se puede sí tu quieres, con la ayuda de Dios todo sale». 

«Lo que me tiene a mí en vida y me sostiene diariamente es el amor que le tengo a Jesucristo, tuve un encuentro con Jesús y vivo para Él. He encontrado que Dios está en nuestro corazón y nuestra mente y ahí está Dios en acción, no necesitamos más, más que ser conscientes de eso», finalizó. 

De esta manera les comparto una breve cápsula de la vida ermitaña de la religiosa Nancy, posteriormente les haré entrega de un reportaje completo sobre esta amable, carismática y positiva mujer quien decidió llevar una vida de oración y amor hacia Dios.  

 

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