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María Elena Yrizar Arias 

La actual LXI Legislatura del Congreso de los diputados potosinos ha estado marcada por escándalos de falta de honestidad en algunos y lo más grave han sido los señalamientos de la presunta corrupción de sus integrantes. Las denuncias en contra de ellos han llegado al límite de la tolerancia social, por ejemplo la llamada ecuación corrupta, que se difundió a través de un video, donde Enrique Flores Flores, del PAN, mencionó a sus compañeros Óscar Bautista, del PRI, Guadalupe Torres, del PRD, y Manuel Barrera Guillén, del Partido Verde Ecologista de México, sobre el modus operandi para el blanqueamiento de las cuentas públicas de algunas dependencias y municipios en el estado, entre la asociación delictuosa que tenían con diversos funcionarios de la Auditoria Superior del Estado, que ellos mismos habían colocado en esa dependencia. Consecuentemente, los tres primeros diputados mencionados se vieron obligados a pedir licencia a sus funciones con el argumento de ponerse a la disposición de las autoridades para que investigaran a fondo esos hechos. Haciéndose notar que Manuel Barrera Guillén no optó por hacer lo mismo. Se quedó en el Congreso a recibir las múltiples manifestaciones de repudio en su contra.

Posteriormente, se dio a conocer que en la nómina de la Auditoría Superior del Estado se encontraban trabajando, entre otras personas, Fernando Barrera Guillén y José de Jesús García Sánchez, quien entre 2016 y 2017 cobró por concepto de servicios contables y administrativos más de 400 mil pesos al Partido Verde, que dirige el también diputado Manuel Barrera Guillén y su padre, Fernando José Barrera Novelo, es quien maneja los dineros en el PVEM, ya que es el secretario de finanzas, pero independientemente de lo anterior, el padre de los Barrera aparece en esa lista de la nómina secreta de la ASE, que manejaba su hijo. Lo que indignó más a la ciudadanía. Aclarándose que sólo se mencionan ellos, por la cercanía con el diputado Manuel Barrera, ya que la lista es bastante grande.

El martes de esta semana se destapó otra cloaca en el Congreso, ya que Josefina Salazar Báez y Mariano Niño fueron denunciados penalmente por la falsificación de facturas, mismas que cobraron bajo el concepto de apoyos legislativos y de gestión. También denunciaron a otros diputados panistas: Héctor Mendizábal, Héctor Meraz y Enrique Flores, quienes fueron encubiertos por su compañera Josefina Salazar, según la organización denunciante usaban como prestanombres o más bien como facturadora a modo de complicidad a la señora Adriana Angélica Peredo Gómez, quien lo mismo les vendía despensas, láminas o materiales de construcción, o lo que se les ofreciera. Los referidos diputados fueron denunciados penalmente por la falsificación de facturas, mismas que cobraron bajo el concepto de apoyos legislativos y gestoría con el objetivo de saquear el dinero público, supuestamente mediante un engaño, defraudando la confianza de personas, usando firmas falsas, y hasta dando apoyo económico a un difunto, como es el caso del diputado Mariano Niño, quien abusando de su estatus como legislador ha hecho triquiñuelas en el Congreso, con el fin de simular haber apoyado con una supuesta entrega de dinero a un ciudadano que inclusive había muerto antes de la fecha de una supuesta solicitud de apoyo económico, suscrita por el finado.

El vocero de la organización Ciudadanos Observando, Guadalupe González, explicó que el monto de las facturas cobradas por Niño Martínez es de 75 mil 596 pesos y Salazar Báez por 68 mil 822 pesoso, tan solo en octubre del 2015. Curiosamente, hay que ver que es la misma persona la que les facturó a los cinco diputados, Adriana Angélica Peredo Gómez, que tiene su domicilio en la colonia Las Julias de esta capital, a donde concurrió Lupillo González, líder de Ciudadanos Observando, y al parecer el esposo de Adriana Angélica reconoció ante él que vendían facturas con el cobro del ocho por ciento. Al parecer en la venta de facturas están involucrados otros diputados. El monto facturado a los panistas fue de 327 mil pesos.

Se ha llegado a tal cinismo de algunos diputados, como es el caso de Mariano Niño, que tiene hasta una carta de agradecimiento que le hizo el difunto, del apoyo que recibió de su amable parte. Por acá en el Altiplano, a esas conductas les llamamos hijos desobedientes, que es lo más decente para dirigirnos a ellos. Pero, en realidad, son hijos de la chingada, delincuentes organizados y defraudadores fiscales, entre otras cosas. ¡Pobre Congreso con esos tipos!

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