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María Elena Yrizar Arias 

Un partido político es una organización o asociación política estable, la cual apoyada en una ideología determinada, que será afín entre sus afiliados y seguidores, aspira en algún momento a ejercer el poder de una nación para poder imponer y desarrollar su programa político. Su función es organizar la vida política de un país, porque el mismo se encargará de reclutar candidatos que ocupen oportunamente cargos gubernamentales o bien escaños legislativos, organizar la labor legislativa, articular y agregar preferencias y disidencias a los ciudadanos, formar gobiernos, establecer acuerdos legislativos en orden a promover leyes que resultan fundamentales para la vida en comunidad, entre las principales cuestiones.

Ante los resultados obtenidos en las pasadas elecciones del primero de julio, tanto a nivel nacional como en los ámbitos estatales y municipales, los partidos políticos perdedores: PRI, PAN, PRD, MC, primeramente entraron en un estado de incredibilidad ante el hecho de que Andrés Manuel López Obrador ganara las elecciones presidenciales con un margen importante de votos obtenidos legalmente en las urnas, que dejó como lección el rechazo ciudadano a esos partidos políticos, que no estuvieron en la preferencia del electorado nacional. Según el Instituto Nacional Electoral, López Obrador se impuso el domingo primero de julio en las elecciones presidenciales con 53% de los votos, de conformidad con los resultados electorales, mientras el candidato del PAN, Ricardo Anaya, quedó en segundo lugar, y José Antonio Meade en tercer lugar de las preferencias. Lo que resultó un golpe muy fuerte para los partidos perdedores, sobre todo el partido del presidente Peña Nieto, que los paralizo el factor sorpresa de que les ganó AMLO.

María Elena Yrizar Arias

El público mexicano ya estábamos hasta el copete de política y más política. Que si AMLO, que si ANAYA, que si MEADE y  EL BRONCO, son o no son personas aptas para gobernarnos, de eso ya no queremos saber más. Hemos leído hasta el cansancio de acusaciones, de señalamientos, de tantas cosas, que nos han abrumado y en los últimos días, hasta nos han llamado por teléfono pidiéndonos que no voten por AMLO, así las cosas, el asunto del mundial de futbol que se está llevando a cabo en Rusia, ha dado oportunidad de renovar las ideas dominantes en los medios de comunicación masivas.

Así, en  este hermoso domingo 17 de junio  donde se celebra el día del padre, quienes aún tienen la fortuna de tener vivos a sus padres, se afanaran en festejarlo y a quienes ya se nos murieron, pues, solo recordarlos con mucho agradecimiento por lo que hicieron de nosotros con su infinito amor y sentido de responsabilidad.

María Elena Yrizar Arias 

Un debate es una técnica de comunicación que consiste en la confrontación de ideas u opiniones diferentes sobre una temática previamente determinada a tratarse. El objetivo de un debate es plantear, exponer y conocer diferentes posturas y argumentaciones sobre un tema, con la finalidad de que pueda llegarse a una conclusión. En este sentido, los debates deben ser plurales. Por lo general, un debate debería ser fluido, con información y argumentos de calidad, equilibrado, en el que se escuchen diferentes posturas y con una duración razonable. Para que se dé un debate, deben tener participantes, una estructura, un tema y un diálogo con argumentaciones. La información que se intercambia entre los participantes debe estar basada en datos objetivos y veraces, en opiniones razonadas y fundamentadas para defender una postura. En un debate se producen objeciones o argumentaciones en contra de las informaciones presentadas por otro debatiente, ya que puede haber controversias, discusiones o polémicas.

El domingo pasado vimos el debate de los candidatos a la Presidencia de la República, donde pudimos observar el desempeño de los cinco participantes y ¿quién gano el debate? Pues mire usted, esto es fácil de entender. El llamado debate ni es verdad ni es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira. En otras palabras, para cada quien, obviamente que gana su gallo o su gallina. Por ejemplo, si se le pregunta a un priísta cómo les fue, les va a decir: ganó José Antonio Meade, aunque su más grande preocupación fue encargarse de fregarse a López Obrador y desaprovechó la oportunidad de defender al presidente Peña Nieto, sobre señalamientos de corrupción, o buscar la forma de emocionar a los priístas y la ciudadanía en general. Pero no fue así. Se vio tibio y lento.

María Elena Yrizar Arias 

Desde antes de las 9 de la noche del pasado martes, millones de mexicanos estuvieron al pendiente del desarrollo del tercer debate presidencial que organizó el INE en la ciudad de Mérida, Yucatán, donde participaron los candidatos a la Presidencia de la República, Ricardo Anaya Cortés, del PAN-PRD; Andrés Manuel López Obrador, de la coalición "Juntos haremos historia", de Morena; del PRI-PVEM José Antonio Meade y el candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón, gobernador con licencia del estado de Nuevo León. 

Los candidatos llegaron muy descansados y elegantes para concurrir al Museo del Mundo Maya, donde se llevó a cabo el último debate presidencial, mismo que fue moderado por tres periodistas: Carlos Puig, Gabriela Warketin y Leonardo Curzio, quienes fueron los encargados de formular preguntas para los candidatos presidenciables. El formato del último debate, dividido en tres bloques con dos segmentos cada uno. Los temas a tratarse fueron "Crecimiento económico, pobreza y desigualdad"; "Educación, ciencia y tecnología", y por último "Salud, desarrollo sustentable y cambio climático". 

María Elena Yrízar Arias

El 21 de agosto del año pasado, el presidente del CEN del tricolor, Enrique Ochoa Reza, por estar rodeado de diputadas priístas, ofreció que “el PRI será el partido en que las mujeres tendrán futuro político”. Pero en el PRI, lo hemos visto en muchos casos, no existe un verdadero convencimiento de que una mujer inteligente, valiente, autónoma, decidida, disciplinada, honrada y otras virtudes, pueda llegar al poder. Pues no. Los hombres de la política prefieren impulsar a mujeres que son manipulables por ellos, ya que abrir el poder a mujeres resulta un riesgo innecesario, porque, muchas veces, las mujeres tienen más valentía e inteligencia que algunos de ellos mismos y hasta les resultan peligrosas.

Para prueba de lo anterior hay que remitirnos a la declaración que hizo el diputado priísta de Jalisco, Salvador Arellano, quien comparó a las mujeres con la tierra de cultivo, y dijo: “La tierra es como las mujeres: también hay que trabajarlas, abonarlas, para que den buenos productos”. Otro ejemplo lo tenemos en el ex diputado local del PRI, quien en una entrevista de radio afirmó: “Las leyes son como las mujeres, se hicieron para violarlas”.